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La bandera de El Salvador consiste de tres franjas horizontales iguales, azules las extremas, representando el cielo salvadoreño y blanca la central representando el ansia de paz y concordia. La legislación vigente distingue tres tipos en función de su uso, la Magna, con el Escudo de El Salvador en la franja central para ceremonias en las que participen los tres poderes del Estado y las fiestas patrias, la de edificios y oficinas públicas con la leyenda Dios Unión Libertad en la franja central, y la de desfiles, de diseño similar al anterior. Los tamaños difieren ligeramente entre ellas, siendo las dimensiones de la Magna de 3,35 metros de largo y 1,89 metros de alto. El diseño está basado en la bandera de las Provincias Unidas del Centro de América, se deriva de la bandera de Argentina.
Las franjas azules simbolizan la justicia, la lealtad, la fraternidad, el Océano Pacífico y el Mar Caribe que bañan las costas del oeste y el este de Centroamérica. La franja blanca simboliza la pureza, la integridad, la paz y la nación.
Escudo de El Salvador
 El escudo de El Salvador fue creado junto con la actual Bandera Nacional por por el Decreto Legislativo del 17 de mayo de 1912, siendo Presidente de la República el Doctor Manuel Enrique Araujo. Fue diseñado por el calígrafo salvadoreño Rafael Barraza Rodríguez, que se impuso sobre treinta competidores en un concurso promovido por el entonces Ministerio de Guerra y Marina, en 1912.
El escudo salvadoreño ha sido motivo de inspiración para muchos escritores y poetas que han dado, con el correr de los años, distintas interpretaciones de su simbología. El triángulo equilátero es el símbolo del viejo lema trinitario de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad. Los dos mares abiertos, representan el espíritu de un pueblo. Los cinco colosos volcanes, surgidos en una fragosa entraña, significan la bravura de la raza, las disgregadas parcelas de la Patria Grande y el principio de la nacionalidad, enfatizado en la leyenda que circunda el dibujo. El cielo, lleno de luminosa transparencia, representa la gloria, el heroísmo y el sacrificio por la Libertad. El gorro frigio coronado por la leyenda que consagró la soberanía de El Salvador, es el símbolo de la liberación del yugo extranjero. El arcoiris de paz, simboliza el sendero por el cual debe marchar Centroamérica hacia la consecución de un elevado destino.
En el escudo aparecen representadas cinco banderas, en las que se conservan los colores de la enseña federal, la herencia de los fundadores de la Nación y el sueño de Morazán. Los catorce gajos de los ramos de laurel representan a los 14 departamentos de la República y son una exaltación de la gloria a la que aspiran por el camino de la paz, el trabajo y el progreso. En la base aparecen unidos los ramos por una cinta azul y sobre ella, otra de color oro en la que figura el lema "DIOS, UNIÓN, LIBERTAD" que concreta la creencia en un Poder Superior que todo lo gobierna, la unidad y armonía que exige la marcha de la familia salvadoreña hacia un destino mejor y el indomable espíritu libertario del pueblo, que ha preferido la lucha desigual y la muerte, a la subyugación extranjera. Alrededor del círculo formado por la guirnalda de laurel figura la leyenda: REPÚBLICA DE EL SALVADOR EN LA AMERICA CENTRAL.
El escudo de El Salvador se asemeja al de Nicaragua porque ambos están inspirados en el escudo de las Provincias Unidas del Centro de América, federación a la que ambos países pertenecieron en el siglo XIX.
Himno Nacional El Salvador
Saludemos la patria orgullosos es el himno nacional compuesto por el general Juan José Cañas y el músico italiano Juan Aberle, el cual fue estrenado el 15 de septiembre de 1879, para ser finalmente adoptado por la Asamblea Legislativa como himno oficial de la República de El Salvador el 13 de noviembre de 1953.
CORO:
Saludemos la patria orgullosos
De hijos suyos podernos llamar;
Y juremos la vida animosos,
Sin descanso a su bien consagrar.
PRIMERA ESTROFA.
De la paz en la dicha suprema,
Siempre noble soñó El Salvador;
Fue obtenerla su eterno problema,
Conservarla es su gloria mayor.
Y con fe inquebrantable el camino
Del progreso se afana en seguir
Por llenar su grandioso destino,
Conquistarse un feliz porvenir.
Le protege una férrea barrera
Contra el choque de ruin deslealtad,
Desde el día que en su alta bandera
Con su sangre escribió: ¡LIBERTAD!
SEGUNDA ESTROFA.
Libertad es su dogma, es su guía
Que mil veces veces logró defender;
Y otras tantas, de audaz tiranía
Rechazar el odioso poder.
Dolorosa y sangrienta es su historia,
Pero excelsa y brillante a la vez;
Manantial de legítima gloria,
Gran lección de espartana altivez.
No desmaya en su innata bravura,
En cada hombre hay un héroe inmortal
Que sabrá mantenerse a la altura
De su antiguo valor proverbial.
TERCERA ESTROFA.
Todos son abnegados, y fieles
Al prestigio del bélico ardor
Con que siempre segaron laureles
De la patria salvando el honor.
Respetar los derechos extraños
Y apoyarse en la recta razón
Es para ella, sin torpes amaños
Su invariable, más firme ambición.
Y en seguir esta línea se aferra
Dedicando su esfuerzo tenaz,
En hacer cruda guerra a la guerra:
Su ventura se encuentra en la paz.
Oración a la Bandera Salvadoreña
La Oración a la Bandera Salvadoreña, escrita en 1925 por David Joaquín Guzmán, es un símbolo patrio de El Salvador, reconocido como tal por la Asamblea Legislativa el 22 de febrero de 2001.
Su texto es el siguiente:
Dios te salve, Patria Sagrada, en tu seno hemos nacido y amado; eres el aire que respiramos, la tierra que nos sustenta, la familia que amamos, la libertad que nos defiende, la religión que nos consuela.
Tú tienes nuestros hogares queridos, fértiles campiñas, ríos majestuosos, soberbios volcanes, apacibles lagos, cielos de púrpura y oro.
En tus campos ondulan doradas espigas, en tus talleres vibran los motores, chisporrotean los yunques, surgen las bellezas del arte.
Patria, en tu lengua armoniosa pedimos a la Providencia que te ampare, que abra nuestra alma al resplandor del cielo, grabe en ella dulce afecto al Maestro y a la Escuela y nos infunda tu santo amor.
Patria, tu historia, blasón de héroes y mártires, reseña virtudes y anhelos; tú reverencias el Acta que consagró la soberanía nacional y marcas la senda florida en que la Justicia y la Libertad nos llevan hacia Dios.
¡Bandera de la Patria, símbolo sagrado de El Salvador, te saludan reverentes las nuevas generaciones!
Para ti el sol vivificante de nuestras glorias, los himnos del patriotismo, los laureles de los héroes.
Para ti el respeto de los pueblos y la corona de amor que hoy ceñimos a tus inmortales sienes.
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